Sin categoría

La puesta en escena, de la mano de quienes no vemos

El mundo y la sociedad nos ha develado las capacidades infinitas con las que cuentan las mujeres en la actualidad, y los puestos que han venido ocupando de manera férrea en nuestros días, solo un detalle de ello nos lo brinda la conocida presidenta de la marca Alba Tous, quien incluso no deja a un lado su humilde origen para acercarse a sus clientes en otras partes del mundo. Como si se tratara de una renombrada artista de cine o teatro, y durante dos horas se dedicó a compartir fotos y conversar con quienes adoran sus piezas.

Pero existen otros lugares en donde se presentas famosos y quienes no lo son tanto, para poner de manifiesto las emociones más inesperadas en quienes se dedican a observarlos y a disfrutar de sus esencia, ellos son los artistas de teatro, dentro de los cuales no pueden faltar y resaltar las mujeres, en cada uno de los ámbitos que se refieren al sector. Algunas se presentan como responsables de la escenografía, otras del vestuario y figurines, o quizás esas que son las responsables de la iluminación de las piezas de artes escénicas, pues no solo se trata de salir al escenario, esa es más bien la presentación de la joya culminada.

Sin que nos demos cuenta, detrás de la escena y mucho antes de ella, existen un cúmulo de personas que se encargan de cumplir una labor sumamente importante cuando se trata del entramado escénico, y es exactamente las que no salen a relucir cuando se habla del teatro. Todo ello consiste en diseñar una escenografía, de la cual se requiere un arduo trabajo de investigación previa y de un trabajo sincronizado en equipo, para lo que sus encargados deben cumplir con determinadas cualidades para ser las directoras de Iluminación o quizás de vestuario.

En medio de tantos detalles surge la representación a cargo de los actores quienes se encargan de interpretar y dar vida a los diversos personajes que entrañan una obra dramática literaria por medio de su cuerpo y sus especiales facultades, se trata de un espectáculo en donde se le da vida a un texto literario a través de la actuación que encarnan los personajes que deben dejar a un lado quienes son y adaptarse de una forma total al carácter y a la personalidad de quienes representan, con el objeto de vivir cada una de las vivencias de la existencia del personaje como si fuesen propias y que los diversos acontecimientos, sean estos felices o desgraciados, lleguen a repercutir con la misma intensidad como si les ocurriera personalmente.

En líneas generales, una puesta en escena principalmente recae sobre su dirección, pues el director es la persona que tiene a su cargo principalmente la interpretación de la obra dramática literaria, pero también del manejo de la obra, de los actores y de los técnicos. Ajustado a su estilo estético conformará el reparto, utilizará los movimientos escénicos, los cuadros, entre otros detalles. El director cuenta con un concepto totalizador donde el ritmo, el tiempo y la velocidad, resultan de gran importancia para que haya fluidez en la producción, pues gracias a ella es que se logra la relación entre los actores y el público. Pero al mismo tiempo, este es el responsable de la empatía y el distanciamiento estético que se desarrolla en la obra.

El otro elemento de la puesta en escena es el espectáculo que será observado por el público, donde se fusionan todas las artes, las plásticas, como el dibujo, la pintura, la escultura y la arquitectura, así como las auditivas como la música y la literatura, que hacen del teatro el arte más completo, cuyo objetivo consiste en exponer la intrincada naturaleza humana.